El jueves pasado recibí el último de mis regalos de cumpleaños.
Hacía tiempo que tenía ganas de tener uno de esos portátiles pequeñitos, que me pudiera llevar aquí y allá y ahora que ando yendo a tantos meetups y conferencias, todavía me urgia más.

Elegí el Toshiba Satellite L12-C-104.
En un primer momento me decańté más por los Chromebooks, pero apenas tienen espacio de almacenamiento. 🙁
Si, la mayoría de ellos tienen incluido nosecuantos Gb en la nube, pero y si no tienes conexión ¿?

Total, que me puse a buscar portatiles con HD generoso y finalmente encontré el Toshiba en cuestión.
Lo que más me echaba para atrás era que venía con Win10 preinstalado, cosa que no me hacía ninguna gracia, porque se lo iba a quitar seguro y me tocaba las narices tener que pagar por algo que no iba a usar.


Menos mal que por lo menos podía elegir que fuera sin Office 365…
Así que finalmente, la balanza cayó de su lado.

Sus características técnicas son:
* Intel Celeron N3050 – 2 núcleos, 2M Cache, hasta 2.16 GHz
* 4 GB de RAM – DDR3 SDRAM
* Disco duro de 500 GB
* Intel HD Graphics
* Win 10 Pro Acedemic
* Puertos: 2 USB 2.0, 1 USB 3.0, RJ-45 (!), VGA, HDMI, lector tarjetas SD.

Los Toshiba suelen tener bastante buena compatiblidad con Linux, así que el mismo Jueves por la noche me puse manos a la obra.

Me bajé la iso stable de debian y la cargé en un USB….

Entre firmwares anda el juego

Uops!
Mierda!
Resulta que a partir del Win8, han cambiado el firmware de la placa base, lo que antes era el firmware BIOS y ahora es UEFI firmware.
Parecia que tendria que estudiar un poquito…


Las razones principales por las que se quiere migrar a firmware UEFI parece que son estas:

*   Solamente para los sistemas operativos de 64 bits.
*  No se puede instalar un sistema desde un Pendrive booteable en modo UEFI.
*  El disco de instalación debe ser GPT (no MBR).
* Requiere de una partición UEFI de boot. Para ello, el disco debe estar vacío.
* Al soportar GTP admite discos de más de 2TB para el arranque del sistema.
* Compatibilidad para más de cuatro particiones por unidad.
* Inicio más rápido.

Bueno, pero vamos por pasos…
Primero de todo, tenía que quitarle lo del inicio rápido al Windows, porque si no, no había quien entrara en el firmware de la placa base.

Si buscais en google, hay bastante literatura al respecto: quitar inicio rapido windows 10

Después, desactivé Secure Boot, una vez pude entrar (F12 a toda mecha) en el firmware del Toshiba, que era UEFI obviamente.
La función de Secure Boot (un elemento opcional dentro de los firmwares UEFI) es impedir la ejecución de cualquier software no firmado y certificado por el fabricante, si encontrara alguna amenaza (un intento de  ataque durante el inicio…) se detendría el arranque del sistema. No hace falta decir, que esto obviamente, evita que instales otro sistema operativo del propio Microsoft o cualquier distro Linux, con la escusa de que la seguridad es lo primero y lo hacen por tu bien….

Bueno, cambié el orden de arranque, poniendo USB como primera opción.
F10 y listo.

Primera instalación

Tras unos segunos, apareció la pantalla del instalador de Debian 😀
Fuí completando las fases y al terminar, tras el primer reinició…voilà!
Mi pingüino asomó el pico 😉


Estuve customizando algunas cosas más, pero tuve que irme a algo y al volver, se había quedado sin bateria…creo que no lo cargué demasiado antes de empezar a trabajar con él.

Bien, retomé de nuevo la customización y cúal fue mi sorpresa que al iniciarlo…no arrancaba el S.O.!!!
Pero, pero, pero, si lo acababa de ver!!!

Qué mal rollo…

Entonces entendí que iba a ser más complicado que desahabilitar el Secure Boot.
Quizá el instalador de Debian, habia utilizado la opción “next boot” = null, que especifica una configuración de inicio para una sola vez.
Én estos casos el sistema sigue la lista de la secuencia de arranque, sin embargo, en el siguiente inicio se regresa a la utilización de la lista de secuencia de arranque por defecto.

Seguí buscando pistas sobre lo que tenía que cambiar para que me funcionara el arranque de mi debian.
Finalmente cambié el Boot Mode a “CSM Boot” (Arranque CSM):
CSM es un componente del firmware UEFI que proporciona compatibilidad con los firmwares tipo BIOS, emulando un entorno BIOS clásico, permitiendo el uso de sistemas operativos legacy y algunos componentes ROM, que no soportan todavia UEFI.

Segunda y definitiva instalación

Volví a poner el USB y funcionó!
De nuevo estaba en la pantalla del instalador de debian.
Volví a pasar todo el wizard y al reiniciar…

Yuhuuuu!
El grub me pedía que seleccionara el S.O.

Como me había deshecho del Win10 durante mi primer intento de instalar Debian, sólo salía uno 😉

Vale, lo que había hecho era usar la funcionalidad de los firmware UEFI para usar el arraque en modo firmware BIOS, es decir, que buscaba el bootloader del MBR de toda la vida.
Esto funcionó porque mi HD tenía tanto tabla de particiones GPT, como sistema de particiones EFI FAT32.

GPT es un standard para hacer tablas de particiones – la información al inicio del disco que define que particiones contiene ese disco.
El espacio donde se guarda MBR ya se ha quedado demasiado pequeño en muchos casos y esta va a ser la nueva forma de hacer consciente al firmware sobre lo que hay en el disco.
Los firmwares BIOS clásicos, no tienen ni idea de lo que hay en el disco duro, simplemente llaman al MBR y su bootloader y éste se encarga de todo.

Se que no es la forma correcta de instalar el SO en el portatil, teniendo firmware UEFI y seguramente. lo cambiaré en algún momento, pero por ahora, lo dejo a la vieja usanza…

En el próximo capítulo os cuento lo que encontré respecto al hardware…